Muelle roto o vencido
Qué pasa. Los muelles del eje compensan el peso de la persiana. Cuando uno se parte suele oírse un golpe seco y, a partir de ahí, el cierre pesa mucho más: cuesta subirlo, baja de golpe o no se aguanta a media altura. Si es motorizada, el motor trabaja forzado y puede acabar quemándose.
Qué hacemos. Bajamos la persiana de forma controlada, abrimos el cajón, comprobamos cuántos muelles han cedido y cambiamos los necesarios, ajustando la tensión al peso real de las lamas. Al terminar, la persiana tiene que quedarse quieta a cualquier altura.
Tiempo orientativo. En persianas de local de tamaño habitual suele resolverse en la misma visita. Los ejes muy grandes o con muelles poco comunes pueden necesitar una segunda visita.
Motor que no sube o no baja
Qué pasa. El motor zumba pero no mueve el cierre, se para a mitad de recorrido o no hace nada al pulsar. La causa puede estar en el propio motor, en el final de carrera desajustado, en el pulsador, en el receptor del mando o en la alimentación eléctrica.
Qué hacemos. Revisamos primero lo más sencillo (corriente, pulsador, mando y finales de carrera) antes de dar el motor por perdido. Si hay que abrir el local ya, usamos el desbloqueo manual cuando la instalación lo tiene. Antes de hacer nada te decimos si compensa reparar el motor o cambiarlo.
Tiempo orientativo. Un ajuste o un pulsador se solucionan en la visita. Si el motor está quemado y no llevamos uno compatible, dejamos el cierre asegurado y lo cambiamos en otra visita.
Cambio de muelle de una persiana metálica: por qué no es un arreglo casero
El muelle de un cierre de local no tiene nada que ver con el del recogedor de una persiana de casa. Va montado en el eje, acumula mucha tensión y es el que sostiene el peso de toda la persiana, bastante mayor en un local que en una ventana. Si se suelta sin control, puede hacer daño de verdad.
Cuándo sospechar del muelle. Subirla cuesta cada semana un poco más, ya no se queda quieta a media altura, hay que acompañarla con el pie o el motor va más lento que antes. O, de repente, un ruido seco y ya no hay quien la levante.
Cómo lo cambiamos. Bajamos la persiana con control y la dejamos segura. Si hace falta, desmontamos el eje; sustituimos el muelle o los muelles cansados y les damos la tensión que pide el peso y la altura de ese cierre. Con las medidas más habituales se hace en la misma visita. Y cambiar a tiempo un muelle cansado le ahorra trabajo al motor.
Lamas dañadas o salidas de la guía
Qué pasa. Un golpe de un vehículo, una carga mal apoyada o un intento de forzar el cierre doblan una o varias lamas. La persiana roza, se encalla en la guía o se queda torcida y deja un hueco.
Qué hacemos. Reconducimos las lamas a la guía, enderezamos las que se pueden recuperar y sustituimos solo las que no tienen arreglo. También comprobamos que las guías estén rectas y bien fijadas a la pared.
Tiempo orientativo. Encarrilar la persiana y dejarla operativa suele hacerse en la visita. Cambiar lamas depende del modelo: si es habitual puede que llevemos lamas compatibles; si no, se piden y se montan otro día.
Cerradura o candado bloqueado
Qué pasa. La llave no entra o no gira, se ha partido dentro, o alguien ha manipulado la cerradura o el candado. La persiana está bien, pero no se puede abrir ni cerrar con seguridad.
Qué hacemos. Abrimos el cierre procurando no dañar la persiana, extraemos la llave rota si la hay y sustituimos el bombín, la cerradura o el candado por uno equivalente o de más seguridad, con llaves nuevas.
Tiempo orientativo. La apertura y el cambio de las cerraduras más corrientes se hacen en la misma visita. Algunos modelos de alta seguridad hay que encargarlos; mientras tanto, el local queda cerrado de forma provisional.
Cerrajería de persianas metálicas: apertura, cerradura y bombín
Nos ocupamos de las cerraduras de los cierres metálicos de local, no de las puertas de vivienda. Abrimos la persiana bloqueada procurando no dañarla, sacamos la llave si se ha partido dentro del bombín y cambiamos la cerradura central o las laterales por otras iguales o más seguras, con su juego de llaves nuevas. También sustituimos candados y pasadores de suelo.
Si han intentado forzar el cierre. Avisa antes a la policía y haz fotos de cómo ha quedado todo antes de tocarlo, porque la aseguradora te las pedirá. Después llámanos: lo primero es dejar el local cerrado, aunque sea con una solución provisional, y luego te pasamos el presupuesto con cada pieza detallada.
Para que no se repita. Tras un intento de robo solemos aconsejar una cerradura central de seguridad en lugar de fiarlo todo a los candados, pasadores de suelo reforzados y un bombín de seguridad. Te lo presupuestamos aparte y decides tú.
Persiana metálica bloqueada: qué mirar antes de llamar
Dedica un par de minutos a estas comprobaciones. A veces la causa es sencilla y, si no lo es, lo que veas nos ayuda a saber qué llevar.
- Corriente y pulsador. Si la persiana es de motor, mira que no haya saltado el diferencial del cuadro y prueba el pulsador una vez. Si no responde, no insistas: el motor se recalienta. Si la instalación tiene desbloqueo manual, con llave o con manivela, y sabes dónde está, puedes usarlo; si no, espera al técnico.
- Candados y pasadores. Revisa que no quede un candado puesto, un pasador de suelo echado o un tope de seguridad dentro de las guías.
- Lamas y guías. Busca alguna lama salida o doblada a la altura de las guías. Si la ves, no tires de la persiana hacia arriba: se encaja todavía más.
- Un golpe y mucho peso. Si se oyó un ruido seco y ahora la persiana pesa el doble, casi seguro es el muelle. No te quedes debajo ni intentes subirla a pulso.
- La llave no gira. No hagas fuerza con ella. Si se parte dentro de la cerradura, abrir cuesta más.
Las persianas autoblocantes o antirrobo se traban a propósito cuando alguien intenta levantarlas desde fuera. Eso no es una avería: se abren con su llave o con su motor.
¿Sigue sin moverse? Llama al 629 40 26 15. Muchas veces la abrimos sin romper nada, y el precio te lo decimos antes de empezar.
Persiana atascada o bloqueada
Qué pasa. No sube, no baja o se queda a medias. Suele deberse a suciedad o falta de engrase en las guías, a una lama descolocada, a un eje que ha cedido o a un bloqueo del motor. Forzarla a mano o insistir con el pulsador casi siempre empeora la avería.
Qué hacemos. Localizamos qué la frena antes de moverla, la liberamos sin forzar el resto del conjunto, limpiamos y engrasamos guías y eje, y la probamos varias veces de arriba abajo antes de irnos.
Tiempo orientativo. Si el bloqueo está en las guías o en las lamas, normalmente queda resuelto en la visita. Si el origen es el eje o el motor, te explicamos qué pieza falla y cuándo podemos cambiarla.
Persiana forzada o dañada en un robo
Qué pasa. Lamas abiertas a palanca, guías arrancadas o la cerradura reventada. Además del daño, el local se queda sin protección hasta que se repare.
Qué hacemos. Lo primero es que el local quede cerrado: aseguramos el cierre con lo que permita su estado en ese momento. Después reparamos o cambiamos las piezas dañadas y te damos un presupuesto detallado, que es lo que suele pedir el seguro. Si aún no has avisado a la policía, hazlo antes de que toquemos nada.
Tiempo orientativo. El cierre provisional intentamos dejarlo hecho en la primera visita. La reparación definitiva depende de cuántas piezas haya que sustituir.
Mientras esperas al técnico
- No te pongas debajo de una persiana con el muelle roto ni intentes sujetarla a pulso: puede caer de golpe.
- Si es motorizada y se ha parado, no insistas con el pulsador: el motor se calienta y la avería puede ir a más.
- Haz una foto del cierre, de las guías y, si se ve, de la etiqueta del motor, y mándala por WhatsApp al 629 40 26 15.
- Si ha habido un robo, avisa primero a la policía y no muevas nada hasta que lo hayan visto.
Trabajamos en los diez distritos de Barcelona (Ciutat Vella, Eixample, Sants-Montjuïc, Les Corts, Sarrià-Sant Gervasi, Gràcia, Horta-Guinardó, Nou Barris, Sant Andreu y Sant Martí) y en los municipios del área, como L'Hospitalet, Cornellà, Esplugues, Sant Joan Despí o Badalona. Busca tu barrio en zonas de servicio, repasa las preguntas frecuentes o escríbenos desde contacto.
Llamar a urgencias · 629 40 26 15